Ahorra tiempo en el planchado – 6 trucos infalibles

Con la subida de la factura de la luz, en las últimas semanas no hemos hecho más que escuchar consejos sobre los cambios de hábitos para intentar ahorrar de alguna manera. Desde poner la lavadora a las 6 de la mañana hasta, incluso, dejar de planchar.

De hecho, han circulado algunos tuits en los que se decía que lo más eficiente era, simplemente, no planchar y así se iba a ahorrar energía seguro. Bromas (o no) aparte, existen muchas maneras de hacerlo de manera responsable, desde que la prenda va a la lavadora hasta el uso de un centro de planchado, mucho más eficiente que las planchas comunes tradicionales.

La calidad, el cuidado de las prendas y el lavado, fundamentales para fácil planchado

El cuidado de la ropa es fundamental para conseguir un buen planchado y, por ende, una buena apariencia. El cuidado, pero también la calidad, ya que hay algunas prendas que con dos puestas parece que tuvieran cinco años, se llenan de bolas, o se gasta enseguida el color casi sin previo aviso.

Se suele decir aquello de “no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión” y, en este sentido, la imagen sigue siendo importante. No causa la misma impresión una persona con una camiseta planchada que otra con una camiseta con cien mil arrugas de haber estado hecha un burruño.

Así que, a continuación, daremos algunos trucos para que planchar sea más eficiente, tanto a nivel de ahorro de energía, como a nivel de ahorro de tiempo – ya que suele ser una de las tareas del hogar que produce más tedio.

  1. Ojo a la lavadora. Este es el principio. Hay que tener cuidado en cómo se mete la ropa en la lavadora. No hay que estirarla, pero no vale tampoco meter una camiseta a medio quitar, no se lavará bien y saldrá mucho más arrugada.
  2. Evita centrifugados fuertes. El centrifugado es bueno para quitar la humedad, pero no hay que pasarse.
  3. Sacude tus prendas antes de tender. Es importante tender la lavadora una vez termine y sacudir las prendas para que no se queden agarrotadas. Las sábanas, por ejemplo, dóblalas bien y tiéndelas dobladas ya.
  4. Tiende en perchas. Este es el truco mayor. Si sacudes la ropa y luego tiendes en perchas hasta las camisetas, te ahorrarás mucho, pero mucho, mucho de planchado después.
  5. Usa un buen centro de planchado. Los centros de planchado son mucho mejores que las planchas tradicionales, por su potencia y el buen uso que se le da al calor. Además, se usa menos agua que en otras fórmulas y es muy fácil de usar. También es muy importante el cuidado del aparato, saberlo utilizar correctamente, así como leer la etiqueta de prendas delicadas que quizá no requieran planchado.
  6. Recoge la ropa en seguida. Evita acumular mucha ropa recién planchada amontonada una encima de otra o se terminará por arrugar y habrá que volver a planchar antes de la puesta. Ten un buen orden en cajones y armarios, con suficiente espacio.

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