Por todos es conocido el momento crítico que ha vivido, y todavía arrastra, la economía de nuestro país. Años plagados de quiebras empresariales, expedientes de regulación de empleo, corrupción, escándalos de toda índole. Sin embargo, a grandes problemas, grandes soluciones, pues toda crisis no deja de ser una oportunidad.

Siguiendo este razonamiento, no es difícil entender la fiebre emprendedora que ha acontecido en España en los últimos años. Miles de personas, ya sea por falta de trabajo o por el sentimiento de rechazo que generaba el pensar en trabajar para alguien tras la infinidad de noticias que inundaban la prensa en aquellos tiempos, se lanzaron a la aventura de la creación de empresas. Grandes ideas llegaron a buen puerto, y otras tantas se quedaron por el camino, pero la cultura emprendedora había llegado a España para quedarse definitivamente.

Las primeras etapas de la creación de una empresa son de todo menos fáciles. La definición del equipo, la idea de negocio, su monetización y futura escalabilidad, el acceso a financiación, y una infinidad de asuntos de vital importancia copan la cabeza de estos emprendedores durante largos meses de trabajo. Sin embargo, una de las cosas que menos se tienen en cuenta en esos momentos es la estrategia de marketing y comunicación que se va a adoptar y, en mi humilde opinión de “marketero”, es una de las claves donde reside el éxito de una compañía.

Hace unos días me topé con un caso que me llamó mucho la atención. Se trata de una empresa que elabora y comercializa cerveza a partir de agua de mar. Su nombre es Mustache, y una de sus variantes es Mustache Negra Marinera. Hasta aquí puede parecer un caso normal, una empresa que elabora y comercializa su producto como tantas otras han hecho, hacen y harán. Pero la diferencia con el resto de competidores reside en la campaña promocional que han llevado a cabo alrededor de este producto. Como comentaba, se trata de cerveza elaborada con agua de mar, por lo que han ejecutado una política de precios que varía en función del nivel de la marea de las Rías Baixas. Con marea alta, más agua. Cuanta más agua, más cerveza. Cuanta más cerveza, mayor la oferta. El exceso de oferta, disminuye el precio. Pura ley de la oferta y la demanda.

Es un simple ejemplo de que, aun dedicándose a negocios tradicionales como la elaboración de cerveza, se puede alcanzar un nivel superior a través de las campañas de marketing y comunicación.

Para los amantes de la cerveza, entre los que me incluyo, una idea sencillamente brillante.

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